Cómo limpiar suelo porcelánico y otras baldosas cerámicas
Autores: Alfredo Beltrán
Introducción
En general, los revestimientos cerámicos se caracterizan por ser uno de los materiales de recubrimiento con mayor facilidad para su limpieza y menos requerimientos de mantenimiento.
La naturaleza de la superficie de las baldosas generalmente evita la aparición de manchas por adherencia de los productos que entran en contacto con la misma. Si se derraman productos o se deposita suciedad debido al uso, suele ser fácilmente eliminable, incluso sólo por lavado con agua y un detergente comercial diluido.
Sólo algunos productos porosos no esmaltados pueden requerir de un tratamiento de impermeabilización superficial para evitar la retención de manchas. Mientras que acabados pulidos o antideslizantes pueden necesitar precauciones mayores o productos de limpieza específicos.
La gran mayoría de baldosas cerámicas, teniendo en cuenta los consejos que se indican en este artículo, son muy estables a los productos de limpieza más comunes y a la presencia de humedad existente habitualmente durante la limpieza, lo que hace que se considere un tipo de revestimiento higiénico. Siendo esto una de las principales ventajas competitivas de las baldosas cerámicas.
Tipos de limpieza
Tipos de limpieza y precauciones básicas a tener en cuenta en la limpieza de porcelánico y otras baldosas cerámicas
La limpieza no es una operación ajena al proyecto. Es un proceso terminal de acabado, ya que sin más tratamientos que la propia limpieza se puede poner en servicio el recubrimiento cerámico con plena funcionalidad, una vez superado el tiempo de maduración de los materiales. Debe preverse desde la prescripción, especialmente en locales con elevados requerimientos higiénicos o con presencia elevada de suciedad (espacios públicos, cocinas, áreas sanitarias, piscinas, industrias, zonas exteriores o pavimentos con exigencias de resistencia al deslizamiento).
Una limpieza inadecuada, bien sea por técnicas incorrectas o por productos no aptos, se traduce en cambios del aspecto de la superficie o dificultad para sostener el nivel higiénico requerido. En cualquier caso debe tenerse especial cuidado al elegir el agente de limpieza, y si es posible, comprobar previamente su efecto sobre el material, ya que, en la mayoría de los casos, la aparición de daños en el revestimiento suele ser debida a la utilización de productos de limpieza excesivamente enérgicos (altas concentraciones) o inadecuados al tipo de superficie (por ejemplo, uso de detergentes sólidos con partículas abrasivas sobre superficies brillantes).
Como precaución, antes de cualquier operación de limpieza en la que se utilicen productos químicos que puedan atacar a la baldosa o se haga uso de elementos que puedan alterarla físicamente, se debe realizar una prueba en una pequeña zona no muy visible o en una muestra representativa. Lógicamente la prueba debe realizarse siguiendo los consejos de uso del fabricante de los productos o elementos de limpieza.
Como agentes de riesgo relevantes a considerar en la limpieza de porcelánico y baldosas cerámicas en general hay que considerar:
- Ácido fluorhídrico y derivados: atacan los esmaltes y superficies cerámicas y no deben utilizarse sobre baldosas.
- Abrasivos duros, cepillos metálicos y pads inadecuados: pueden rayar esmaltes, decoraciones, pulidos y metales próximos.
- Productos químicos agresivos sobre juntas cementosas, piedra natural o metales: riesgo de ataque, decoloración o corrosión.
- Mezcla de productos: puede generar reacciones peligrosas. Se seguirán siempre ficha técnica y ficha de datos de seguridad.
A nivel general, se pueden considerar tres tipos diferentes de limpieza con unos condicionantes específicos en cada caso:
- Limpieza al finalizar la obra.
- Limpieza ordinaria de mantenimiento.
- Limpieza extraordinaria de mancha e incrustaciones.
Además de estos tipos de limpieza genéricos, existen limpiezas específicas para baldosas porosas y baldosas antideslizantes.
Limpieza final de obra
Limpieza al finalizar la obra
Una vez finalizadas las operaciones de colocación y rejuntado, la superficie (baldosas, junta de colocación y juntas de movimiento, otros materiales y sistemas complementarios) debe quedar totalmente limpia.
Esta limpieza está destinada a retirar polvo, restos de adhesivo y material de rejuntado, marcas de obra y protecciones. Su importancia es crítica: si queda una película cementosa, la superficie puede parecer sucia de forma permanente, retener con rapidez el polvo o presentar diferencias de tono.
Instalación de baldosas cerámicas en una obra
La primera retirada de los restos del material de rejuntado debe realizarse dentro del tiempo indicado por su fabricante, con útiles limpios y sin arrastrar la lechada de unas zonas a otras. En la mayoría de los casos, basta una limpieza con una solución ácida diluida (por ejemplo, vinagre comercial) para eliminar dichos restos. Especial cuidado se debe tener en las juntas de base cementosa, es conveniente efectuar una prueba previa para verificar la estabilidad del color y, en cualquier caso, aclarar con agua cuidadosamente las juntas para evitar dejar residuos ácidos sobre las mismas.
Si existen restos cementosos endurecidos, puede requerirse un limpiador ácido compatible. No debe aplicarse de forma indiscriminada: se protegerán materiales sensibles, se humedecerán previamente las juntas cementosas cuando proceda, se respetará la dilución, se limitará el tiempo de contacto y se aclarará abundantemente.
Especial cuidado se debe tener cuando se utilizan adhesivos o materiales de rejuntado de naturaleza epoxídica. Los residuos epoxídicos requieren productos y tiempos específicos; una vez curados, su eliminación puede resultar muy difícil.
Cuando se colocan productos porosos no esmaltados, es recomendable la aplicación de un producto antiadherente del cemento, previamente a las operaciones de rejuntado para evitar su retención y endurecimiento sobre la superficie del revestimiento.
Se debe considerar válido el proceso de limpieza cuando se cumplan las siguientes condiciones:
- No se observa presencia alguna de residuos de los materiales de colocación.
- El revestimiento, en su totalidad, no ha sufrido daño alguno.
Limpieza ordinaria
Limpieza ordinaria de mantenimiento
Tiene por objeto retirar la suciedad habitual sin generar acumulaciones. La limpieza debe realizarse siempre siguiendo las instrucciones del fabricante de las baldosas y de los productos específicos de limpieza utilizados, en caso de utilizarse.
El procedimiento más robusto es retirar primero partículas sueltas mediante barrido o aspiración y, después, realizar limpieza húmeda con agua limpia. En zonas de uso particular, si se observa deterioro del aspecto del suelo, se debe añadir al agua un detergente neutro o ligeramente alcalino, en la concentración mínima eficaz. El aclarado es esencial cuando el detergente deja película o cuando se trabaja sobre relieves.
En uso público, la frecuencia se define por tráfico, aporte de suciedad, clima, actividad y nivel de servicio. Es preferible un plan preventivo, con barreras de entrada y operaciones frecuentes de baja intensidad, frente a intervenciones esporádicas y agresivas. La suciedad adherida debe identificarse antes de elegir el producto de limpieza: grasas, sales, cemento, óxidos, tintas o materia orgánica requieren mecanismos distintos.
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Especial atención se debe tener con los métodos de limpieza mecánica, puesto que una elección incorrecta del equipamiento y productos utilizados, así como una ejecución no acorde con las recomendaciones de los fabricantes de los elementos utilizados, pueden alterar significativamente las características superficiales de las baldosas, especialmente la resistencia al deslizamiento y la facilidad para retener la suciedad.
En la limpieza diaria de pavimentos no es conveniente el encharcamiento de agua que, por acumulación puede hacer resbaladiza la superficie y por filtración puede afectar al forjado y las armaduras del mismo, o manifestarse en el techo de la vivienda inferior y afectar a los acabados e instalaciones.
Limpieza extraordinaria
Limpieza extraordinaria de manchas e incrustaciones
Este tipo de operaciones deben ser realizadas por personal experimentado, teniendo en cuenta las características del revestimiento y las recomendaciones del fabricante de los productos y materiales utilizados.
Se aplica ante manchas localizadas, suciedad acumulada, contaminación específica o recuperación de un pavimento mal mantenido. Debe plantearse como un procedimiento controlado:
- Diagnóstico para identificar la causa y agente que provoca la mancha o incrustación.
- Selección del agente y técnica de limpieza en función del diagnóstico para revertir la situación.
- Prueba para comprobar la eficacia del método y productos empleados. Teniendo en cuenta que el contacto suficiente optimiza el resultado, dejar secar el producto de limpieza aumenta residuos y riesgo de ataque químico.
- Aplicación sectorizada comprobando el resultado en cada zona antes de continuar con el proceso.
- Aclarado y eliminación de la solución sucia.
- Verificación final del estado del recubrimiento.
Una limpieza extraordinaria no debe convertirse en el método ordinario, porque una elevada agresividad química o mecánica puede alterar juntas, tratamientos, decoraciones o brillo.
En condiciones de contaminación especialmente agresiva, como el caso de los pavimentos urbanos, debido a su elevada resistencia química y al desgaste suele ser suficiente la utilización de medios de limpieza con agua a presión y/o disolventes, para recuperar el aspecto original de los pavimentos urbanos cerámicos.
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Existen productos comerciales específicos para eliminar los diferentes tipos de manchas con los que nos podemos encontrar habitualmente. No obstante, en la mayoría de los casos, la utilización de productos domésticos es suficiente para eliminar los tipos de manchas más habituales.
En la siguiente tabla se detallan productos de limpieza domésticos que pueden utilizarse para manchas habituales.
Es muy importante nunca mezclar la lejía con otros productos de limpieza, ni productos de carácter ácido con productos alcalinos, ya que se generan reacciones químicas que desprenden gases peligrosos.
Limpiezas específicas
Limpiezas específicas para baldosas porosas y baldosas antideslizantes
En el caso de revestimientos porosos es habitual aplicar tratamientos superficiales de impermeabilización con líquidos hidrófugos y ceras para mejorar su comportamiento frente a las manchas y evitar la aparición de eflorescencias procedentes del mortero de albañilería. Estos tratamientos, que pueden ser previos o posteriores a la colocación, dependen de las condiciones de utilización del material, y en ocasiones se utilizan además para modificar las propiedades estéticas del producto, pudiéndose elegir el acabado (tono y color) y la textura superficial deseada (mate o pulida).
En función del volumen de tránsito que soporte el material, cada cierto tiempo puede ser necesario repetir la aplicación final de cera para recuperar el aspecto inicial del material. En cada caso, es recomendable consultar al fabricante qué productos y qué tratamientos de impermeabilización serán más adecuados, dependiendo si se trata de revestimientos de interior o exterior.
Tal como se indica en el artículo Elección y mantenimiento de pavimentos antideslizantes, la textura superficial de una baldosa antideslizante retiene más suciedad que una superficie lisa y además resulta más difícil limpiar adecuadamente. Por ello, el procedimiento de limpieza debe asegurar que se desprende la suciedad existente en la superficie a la vez que se retira la suciedad desprendida.
Las superficies antideslizantes condicionan mucho la limpieza, puesto que una limpieza inadecuada no comporta únicamente un cambio de aspecto por acumulación de suciedad, sino que altera el comportamiento antideslizante por modificación de la superficie. Tal como se ha comentado con anterioridad, cualquier técnica de limpieza a aplicar debe probarse previamente sobre una pequeña superficie para verificar su eficacia y que no altera la superficie de la baldosa. El tamaño de la superficie a limpiar condiciona la técnica de limpieza a utilizar.
Pequeñas superficies
En la limpieza final de obra, la retirada de adhesivos y material de rejuntado debe comenzar durante la colocación, antes de que los residuos endurezcan. En una baldosa antideslizante, su eliminación posterior resulta considerablemente más difícil. Si inicialmente existe polvo y restos de suciedad sueltos, se deben barrer o aspirar.
En pequeñas superficies es suficiente realizar una limpieza manual mojando la superficie con agua limpia antes de utilizar un limpiador ácido especialmente recomendado para baldosas cerámicas y aplicado con fregona siguiendo estrictamente las recomendaciones del fabricante del producto de limpieza. Posteriormente, se debe recoger utilizando uno o varios aclarados con agua limpia. Una vez acabado el proceso, se debe revisar el acabado con iluminación rasante para detectar velos residuales o suciedad no eliminada.
En la limpieza de mantenimiento el proceso es similar, aunque realizado con una periodicidad diaria y utilizando como agente de limpieza agua y detergente neutro de baja espuma. Es muy importante cambiar el agua en cuanto se observe que empieza a estar sucia. En caso de superficies muy rugosas, puede ser necesario un cepillado periódico para desincrustar restos de suciedad que puedan quedar adheridos, para posteriormente realizar el proceso de limpieza diario.
Medianas y grandes superficies
Es recomendable realizar una limpieza mecanizada con una fregadora-secadora a baja velocidad, preferentemente con cepillos de cerdas antes que con almohadillas, ya que las cerdas penetran mejor en los relieves. Se deben realizar pasadas cruzadas.
No deben utilizarse cepillos metálicos o de cerdas excesivamente duras puesto que pueden rayar la baldosa o alterar su superficie original.
En la limpieza final de obra, si se utilizan productos ácidos, se debe prehumectar la superficie por sectores para posteriormente aplicar el producto de limpieza, dejar que actúe, aunque sin permitir que seque y posteriormente aspirar inmediatamente la solución. Si es necesario, se repite el proceso hasta alcanzar el grado de limpieza deseado.
La limpieza diaria puede realizarse realizando pasadas cruzadas con la fregadora-secadora utilizando detergentes específicos para limpieza de mantenimiento en máquinas fregadoras. Al finalizar la limpieza diaria, se deben vaciar y limpiar depósitos, cepillos, gomas y filtros. Si la superficie es muy grande, incluso varias veces durante la limpieza diaria.
Si se observa que progresivamente el aspecto del pavimento se va deteriorando, se deben considerar opciones como aumentar el tiempo de limpieza diario, probar detergentes más potentes o realizar cepillados periódicos.
Especialmente apropiada para exteriores, siempre que no se dañen las juntas, es el uso de equipos de limpieza por agua a presión. Pudiendo previamente aplicar un detergente diluido en agua para facilitar el despegue y arrastre de la suciedad. La presión, amplitud de chorro (según boquilla utilizada) y distancia deben ser constantes.
Normativa
Resistencia química y conservación de las baldosas cerámicas
En el artículo Características químicas requeridas a las baldosas cerámicas en función de su aplicación, se hace referencia a dos métodos de ensayo normalizados de baldosas cerámicas muy relacionados con el comportamiento de éstas frente a la limpieza.
Resistencia a las manchas
La norma UNE-EN ISO 10545-14 “Baldosas cerámicas. Parte 14. Determinación de la resistencia a las manchas”, evalúa la facilidad de eliminación de agentes manchantes normalizados mediante una secuencia de procedimientos de limpieza. La clasificación se expresa de 1 a 5: la clase 5 corresponde a la eliminación con el procedimiento más suave y la clase 1 a una mancha que no se elimina con los procedimientos previstos por el método. Los agentes manchantes utilizados pretenden ser representativos de manchas que dejan rastro (pastas), manchas que producen una acción química oxidante y manchas que forman una película de aceite.
Muestra ensayo de resistencia a las manchas
Las normas de producto ISO 13006 “Ceramic tiles. Definitions, classification, characteristics and marking” y UNE-EN 14411 “Baldosas cerámicas. Definiciones, clasificación, características, evaluación y verificación de la constancia de prestaciones, y marcado”, (ver artículo Normativa de producto de baldosas cerámicas) fijan como especificación que las baldosas esmaltadas cumplan como mínimo con la clase 3 y las baldosas no esmaltadas con la clase declarada con el fabricante.
Resistencia química
La UNE-EN ISO 10545-13 “Baldosas cerámicas. Parte 13. Determinación de la resistencia química” determina el comportamiento frente a productos químicos de ensayo, incluyendo productos domésticos, aditivos de piscina y, según el caso, ácidos y álcalis a distintas concentraciones. La clasificación se basa en el cambio visual observado (clase A sin efecto visible; clase B clara modificación de aspecto y clase C pérdida parcial o completa del aspecto original).
Ensayo de resistencia química
Las normas ISO 13006 y UNE-EN 14411, (ver artículo Normativa de producto de baldosas cerámicas) fijan como especificación que las baldosas tengan como mínimo una clase B a productos de limpieza domésticos y sales para piscina y cumplan con el valor declarado por el fabricante para ácidos y álcalis.
Muestras ensayo de resistencia química
Es fundamental interpretar el alcance del ensayo: una declaración genérica de “resistencia química” no implica compatibilidad universal con cualquier formulación, concentración, temperatura o tiempo de contacto. Cuando se prevea que las baldosas estén en contacto durante el uso o su limpieza requiera de productos o técnicas agresivas, es necesario realizar una prueba previa de compatibilidad con la baldosa.
Prescripción
Cuestiones relevantes para un prescriptor. Relación entre la normativa de ensayo y la limpieza de las baldosas
Es importante tener en cuenta que, para la prescripción de una baldosa, una clase elevada de resistencia a las manchas y una clase “A” de resistencia química reduce el riesgo, pero no sustituye la validación frente a las sustancias reales del uso.
No es adecuado prescribir únicamente “baldosa fácil de limpiar”. En la medida posible, se requiere definir, cuando sea relevante: nivel de resistencia a manchas, resistencia química, acabado superficial, tipo de junta y necesidad de una muestra piloto frente a sustancias previsibles que van a entrar en contacto y método manual o mecanizado a aplicar durante la limpieza.
La junta completa el sistema y debe seleccionarse según el régimen químico y de limpieza. Los materiales para juntas cementosos pueden presentar mayor porosidad y sensibilidad principalmente a ácidos; los de resinas reactivas pueden ofrecer mayores prestaciones químicas, aunque exigen una ejecución y una limpieza inicial rigurosas.
Fuente: Magnific.com
Tal como se ha comentado, las baldosas cerámicas en general suelen tener un buen comportamiento frente a las manchas y no presentar dificultades significativas para la limpieza. Sin embargo, es cierto que cada uso requiere considerar el nivel de significancia de los elementos tratados en este artículo para evitar problemas posteriormente en la limpieza de las baldosas.
Nota:
· Poco significativo (no requiere una prescripción específica puesto que los requerimientos de uso suelen estar cubiertos por los productos existentes en el mercado para el uso previsto y una limpieza básica es suficiente).
·· Significativo (requiere revisar las características de la baldosa y material para juntas y tenerlas en consideración, así como el método de limpieza).
··· Muy Significativo (requiere evaluar las características de la baldosa y material para juntas y elegir las de mejores prestaciones y características que aseguren un adecuado comportamiento. Así mismo se requiere una prescripción específica del método de limpieza).
Conclusiones
Las baldosas cerámicas ofrecen, en términos generales, una muy buena aptitud para la limpieza y el mantenimiento. Esta ventaja alcanza su máximo potencial cuando la prescripción considera las características de la baldosa relacionadas con la limpieza y las condiciones reales de uso, en lugar de limitarse a la denominación comercial o a una descripción genérica.
La resistencia a las manchas y la resistencia química aportan información objetiva para seleccionar el producto, pero deben interpretarse junto con el acabado superficial, los tratamientos, las juntas y el procedimiento de limpieza. En usos exigentes, una prueba piloto y la validación durante un periodo inicial de uso con los contaminantes y técnicas de limpieza reales son herramientas de reducción de riesgo especialmente eficaces.
La limpieza final de obra determina en gran medida la percepción inicial y el mantenimiento posterior. La limpieza ordinaria debe ser preventiva, dosificada y compatible; la extraordinaria debe abordarse como una intervención técnica. En todos los casos, la regla es la misma: identificar, probar, aplicar de forma controlada, aclarar o extraer y verificar una vez seca la superficie.
Enlaces de interés Bibliografía Referencias
ISO 13006. Ceramic tiles – Definitions, classification, characteristics and marking.
UNE-EN ISO 10545-13. “Baldosas cerámicas. Parte 13: Determinación de la resistencia química”.
UNE-EN ISO 10545-14. “Baldosas cerámicas. Parte 14. Determinación de la resistencia a las manchas”.
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