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Alargar la vida útil de las baldosas cerámicas. Diseño para el desmontaje

Última actualización: 27 de julio de 2026

Antecedentes

Cuando hablamos de sostenibilidad en construcción, solemos pensar en materiales reciclados o en eficiencia energética. Existen distintas estrategias para mejorar la sostenibilidad y también la circularidad de los productos de construcción.

Como hemos visto en el artículo Innovaciones sostenibles en recubrimientos cerámicos en todo el ciclo de vida se puede mejorar el comportamiento del producto en todas las etapas del ciclo de vida.

Pero hay otra estrategia clave: diseñar productos para que duren más tiempo. En el caso de las baldosas cerámicas, este enfoque resulta especialmente interesante porque aunque tiene una vida útil técnica muy longeva gracias a sus prestaciones técnicas (siempre y cuando la instalación y uso sea correcto), su vida útil estética no siempre tiene la misma duración.

La durabilidad en el diseño de baldosas cerámicas empieza durante la etapa de fabricación con una selección de materias primas de calidad y correcto ajuste de parámetros de fabricación que garanticen dureza y estabilidad.

Los acabados superficiales son también importantes a la hora de evitar rayados o manchas; y por último el diseño gráfico, colores neutros y formatos versátiles evitarán que las baldosas queden obsoletas por modas pasajeras.

Figura 1. Colina de valor en la economía circular. Fuente: ITC-AICE

Sistemas desmontables

Actualmente, el método de colocación mayoritario en suelos y paredes es mediante adhesivos cementosos que dificultan enormemente su desmontaje o desmantelamiento para que pueda ser reciclado en el mismo proceso o incluso, para que pueda ser reutilizado en otros lugares, aprovechando al máximo su vida útil técnica, sin perder calidad ni prestaciones.

“El diseño para el desmontaje y la reutilización es un factor a tener en cuenta ya que el uso tradicional de adhesivos rígidos acorta el ciclo de vida debido a la dificultad de recuperación”. 

Ya existen distintos sistemas de colocación que permiten el desmontaje, como los suelos técnicos. Éstos suelen utilizarse en aplicaciones donde se requiere tener registros de acceso a cableados u otro tipo de instalaciones. También existen sistemas de colocación desmontables en fachadas ventiladas.

 Respecto a los sistemas de colocación en seco pueden ser de varios tipos, los más empleados son los sistemas de baldosas cerámicas sobre plots. Los plots son pedestales regulables que pueden ser plásticos, metálicos o de caucho. La diferencia principal respecto a la colocación convencional es que no requieren de adhesivos, ya que las piezas se apoyan por gravedad. Los espacios más habituales donde se pueden encontrar son en oficinas o en exteriores.

Otros sistemas pueden ser por clic o machihembrado, sin que sea necesario el uso de adhesivo, aunque a veces se puede añadir un polímero al soporte o rejuntado que permita hacer la unión entre baldosas.

 La colocación sobre una base de arena o grava a junta abierta es otra solución empleada en exteriores. Permite levantar y recolocar las piezas con facilidad, aunque su uso en interiores es menos habitual debido a la menor estabilidad que proporciona.

Figura 2. Sistemas desmontables. Fuente: ITC-AICE

Conclusión

El desarrollo de sistemas de colocación desmontables abre la puerta a nuevos modelos de negocio alineados con la economía circular, que permiten ampliar la vida de los productos cerámicos durante su etapa de uso.

Estas estrategias empresariales se centran principalmente en ofrecer servicios que prolongan la vida útil del producto, ya sea a través del mantenimiento, del mercado de segunda mano o mediante la prestación del servicio que el producto proporciona a los usuarios a través de alquileres o renting, entre otras posibilidades.

En concreto, para ciertos usos de corta duración el mercado de segunda mano de baldosas cerámicas tiene gran potencial. Este modelo de negocio permitiría recuperar piezas en buen estado tras reformas o desmontajes, clasificarlas y volver a comercializarlas a menor precio, ofreciendo al cliente un producto de calidad con menor huella ambiental. Así, además de alargar la vida útil del material, se generan oportunidades para empresas especializadas en la reventa, reacondicionamiento o incluso alquiler de pavimentos, fomentando la economía circular y creando un nuevo valor añadido en el sector cerámico.

De este modo, se reduce la generación de residuos y se aprovechan al máximo los recursos empleados en su fabricación. La cerámica, un material duradero por naturaleza, se convierte así en un aliado estratégico de la economía circular.

Autores

Teresa Ros, Silvia Solsona