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Criterios para realizar un replanteo adecuado 

En este artículo proponemos algunas indicaciones para proceder a realizar un replanteo generalizado del espacio a revestir partiendo de unos criterios técnicos y estéticos apropiados. Esta cuestión es abordada en la Norma UNE138002 Reglas generales para la ejecución de revestimientos con baldosas cerámicas por adherencia en su apartado 8.3.

Última actualización: 22 de abril de 2024
Autores: Matías Martínez

Introducción

Muchos trabajos de instalación de sistemas de revestimiento cerámico se ejecutan de forma correcta a nivel técnico con buenos acabados, pero el resultado final queda penalizado por no haber realizado una labor de replanteo adecuada. Desde este punto de vista, desviaciones e irregularidades en la modulación y ausencia de replanteo, deben ser consideradas como una patología y como tal se tiene que prevenir y evitar. 

Recordemos que la baldosa cerámica es modular y, por tanto, al revestir espacios debemos realizar una distribución del módulo para adecuarlo a las dimensiones y características del espacio en base a criterios tanto estéticos como técnicos.

En las especificaciones del proyecto deben constar en texto y de forma gráfica con planos, los datos relativos al replanteo y resolución de puntos singulares, a la anchura de la junta de colocación, a la disposición de la ubicación y dimensionamiento de la trama de las juntas de movimiento correspondientes (estructurales, de contracción, dilatación y perimetrales).

¿En qué consiste?

Como definición, se puede decir que el replanteo consiste en la selección de la trama de juntas de las baldosas cerámicas y su combinación o disposición de una forma determinada, contando con la junta de colocación y adaptándola a las limitaciones que impone la superficie a revestir, efectuando un cálculo exacto de su distribución.

Por tanto, se puede intuir que el replanteo depende por un lado del tipo y características técnicas, dimensionales y estéticas de la baldosa cerámica que determinan el ancho de la junta de colocación entre piezas, aspecto que se tratará con mayor detalle en artículos posteriores. Es por ello, que el replanteo tiene relación con el adecuado control previo de las características dimensionales de la baldosa cerámica, cuestión que puede ser consultada en el apartado 8.5.2.4 de la Norma UNE138002, y también del tipo e intensidad de uso, los requisitos de resistencia mecánica o química, condiciones ambientales, etc.

Ventajas

Ventajas de un buen replanteo

El correcto replanteo como operación de planificación de los trabajos de instalación de revestimientos cerámicos está directamente relacionado con un incremento de la productividad y del rendimiento. Además, proporciona otras innumerables ventajas entre las que destacan:

1

Crea belleza y singularidad al espacio revestido.

2

Simplifica las operaciones de corte y manipulación de baldosas.

3

Evita sustituciones y correcciones. Incide en el rendimiento de colocación.

4

Minimiza las mermas de material cerámico.

5

Evita efectos ópticos indeseables.

Procedimiento

Una vez seleccionada la trama de juntas; es decir, la disposición de las baldosas cerámicas, se efectúa el replanteo real con la ayuda de las propias baldosas o efectuando el cálculo exacto de la distribución para una anchura determinada de la junta de colocación. Esta operación permite resolver:

1

La geometría del corte y el número de baldosas cortadas.

2

Los encuentros perimetrales y las interrupciones del recubrimiento.

3

La participación de la trama de juntas en el recubrimiento cerámico final.

 

Es habitual que el encargo de alicatado o solado no se acompañe con información gráfica sobre la disposición de las baldosas y la trama de juntas, aunque, en casos excepcionales, el subcontratista de la colocación contará con planos a escala de los espacios a revestir. Sin embargo, las medidas reales suelen distanciarse bastante (varios centímetros) de las cotas que figuran en los planos. En consecuencia, el profesional de la colocación no solamente debe efectuar el control del espacio a revestir, sino también realizar las mediciones de todas las superficies.

El control dimensional da como resultado unas magnitudes que permiten efectuar los acopios con seguridad y poder replantear todas y cada una de las superficies respecto a la distribución de la trama de juntas y la previsión de corte y manipulación de las baldosas. A nivel de detalle, en un replanteo en obra se debe controlar:

  • El nivel, planitud y regularidad superficial.
  • El aplomado de paramentos y ortogonalidad de sus encuentros.
  • El nivel, aplomado y ortogonalidad de huecos.
  • Los niveles en preinstalaciones y equipamiento fijo.
  • Los planos de entrega en el caso de preinstalaciones de fontanería y electricidad.

Para la realización de estas operaciones se utilizan desde instrumentos de medición habituales hasta equipamiento más sofisticado, pero de uso sencillo y alto rendimiento. La utilización del equipamiento adecuado garantiza un replanteo de calidad y de rápida ejecución que contribuye a un incremento notable en la productividad de los instaladores y la calidad final del trabajo ejecutado.

Instrumentos de medición habituales

Cinta métrica, nivel, reglas, manguera de agua e hilo marcador.

 

Equipamiento de medición más sofisticado

Nivel láser y otros útiles complementarios: marcados de agujeros, plantillas de formas, escuadras graduables, etc.

​Objetivo

El objetivo principal de una correcta operación de replanteo consiste en la selección de la distribución de la trama de juntas según las dimensiones comprobadas de modo que se consiga recurrir al menor número posible de cortes de baldosas y la ausencia de tiras estrechas y/o puntas pequeñas (colocación a cartabón).

A modo de ejemplo, para una baldosa cerámica cuadrada y un espacio a revestir cuadrado o rectangular, se considera tira estrecha a los cortes de menos de la mitad del formato de la pieza. Es decir, en colocación a junta corrida de una baldosa N 60×60, no se debe colocar ninguna pieza cortada inferior a 30 cm de lado corto.

En el caso de baldosas cerámicas de imitación madera con formatos rectangulares muy acusados, el fabricante debe suministrar información sobre el porcentaje de traba que admite las piezas. Para baldosas N 20×120, N 25×150 y demás variantes, se desaconseja la colocación a traba de media pieza. Por lo general, se suele recomendar una traba que puede ir entre un tercio en el mejor de los casos y un 15% del lado largo de la baldosa. 

Existen procedimientos relativamente sencillos para realizar el cálculo en diferentes tipos de instalación y tipos de disposición de las piezas. La complejidad del replanteo depende por un lado de regularidad o complejidad de la superficie a revestir y de las baldosas cerámicas que intervengan en el revestimiento, dando lugar a multitud de disposiciones con uno, dos o varios formatos, orlas y piezas complementarias.

Conclusiones​

En definitiva, la operación de replanteo es fundamental para la calidad final de un revestimiento cerámico y a menudo es infravalorada su relevancia o directamente no está presente en los proyectos. Con el progresivo incremento del tamaño de las baldosas y láminas cerámicas, las consecuencias de la ausencia de replanteo son, si cabe, más acusadas por lo que una correcta planificación y diseño de un buen replanteo se hace cada vez más importante si se quiere garantizar el correcto funcionamiento del sistema cerámico instalado.

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