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Gres porcelánico VS Piedra natural

¿Qué diferencias hay entre un pavimento de gres porcelánico y otro de piedra natural?

Aunque a nivel estético existen una gran variedad de posibilidades a la hora de elegir un material de recubrimiento, es evidente que no es únicamente este criterio el que un prescriptor tiene en cuenta para decantarse por un determinado producto. Existen otras necesidades que hacen de esta elección un proceso más meditado en el que aspectos como la sostenibilidad de los materiales adquieren cada vez mayor importancia.

Con el objetivo de servir de apoyo en esta toma de decisiones, analizamos los puntos fuertes y débiles de diferentes tipologías de materiales cerámicos frente a sus competidores basándonos en la información facilitada por la herramienta de SOLCONCER.

La pavimentación de suelos interiores con recubrimientos rígidos modulares ha sido una de las soluciones constructivas tradicionalmente más utilizada en edificación. En concreto, para este primer análisis nos vamos a fijar en las características de dos de los materiales más utilizados hoy en día para el recubrimiento de suelos interiores, las baldosas de gres porcelánico y las de piedra natural, para evaluar desde diferentes puntos de vista, el comportamiento de estos productos instalados en este tipo de aplicaciones.

Gres porcelánicosPiedra natural

 

Durabilidad, sustituciones y mantenimiento

Uno de los aspectos más importantes a la hora de elegir un determinado producto es su durabilidad, es decir, la capacidad de conservar sus características técnicas, estéticas y funcionales durante toda la vida útil prevista.

En este sentido, tanto la vida útil de las baldosas de gres porcelánico como la de la piedra natural puede estimarse en 50 años para cualquier uso, lo que limita considerablemente el número de reposiciones una vez instaladas.

Si nos basamos en los resultados de SOLCONCER, vemos como, a grandes rasgos, desde el punto de vista ambiental ambos materiales ofrecen unos resultados similares:

Sin embargo, el punto de vista económico ofrece mayores diferencias en la evaluación realizada. Para entender las diferencias a nivel económico hay que tener en cuenta que la evaluación se realiza desde una perspectiva de análisis de ciclo de vida, estableciendo un periodo de estudio de referencial de 50 años.

En este sentido, ambos materiales tienen un coste similar (expresado en €/m2) asociado a las etapas iniciales (fabricación, transporte, construcción), sin embargo, es en la etapa de mantenimiento donde se observan las principales diferencias. En este caso, la piedra natural requiere de una serie de operaciones de reparación asociadas a su tratamiento correctivo y preventivo; cuyo objetivo es recuperar una condición aceptable que le permita alcanzar los comportamientos funcionales y técnicos requeridos, incluidas las cualidades estéticas. Estas operaciones consisten en el pulido y abrillantado del pavimento.

Además, estas diferencias en la etapa de mantenimiento se verán aumentadas en tanto en cuanto aumenten los requerimientos estéticos asociados al uso al que estén destinados estos pavimentos. Es decir, espacios públicos sometidos a frecuencias de tránsito medias-altas llevarán asociados costes económicos más altos derivados del consumo de energía, de la utilización de determinados productos y de la mano de obra necesaria para su correcto mantenimiento.

Prestaciones técnicas

En cuanto a las prestaciones, ambos materiales cumplen con los requerimientos básicos que se les exigen para su instalación y, aunque sus características técnicas son similares en relación a aspectos relacionados con la seguridad frente a incendio (clase de reacción al fuego) o con la higiene y salud (emisión de sustancias peligrosas y resistencia a hongos y bacterias), su comportamiento difiere ligeramente en:

  • Resistencia a las manchas, química y a agentes de limpieza: en este caso las baldosas de piedra natural no declaran este tipo de comportamiento por lo que no se dispone de información al respecto. Por su parte, el gres porcelánico tiene un comportamiento óptimo en relación con estos aspectos y así lo suelen declarar los fabricantes en sus correspondientes fichas técnicas.
  • Resistencia al desgaste: en este caso el gres porcelánico ofrece una respuesta ligeramente superior a la piedra natural.
Conclusiones

En resumen, nos encontramos ante dos materiales con una larga tradición en su utilización como pavimentos interiores que, a simple vista, no presentan grandes diferencias en cuanto a aspectos ambientales, pero tal y como hemos visto, si se analiza con mayor detalle, vemos notables diferencias relacionadas con los costes económicos asociados a su mantenimiento y diferentes comportamientos en cuanto a prestaciones tan importantes como la resistencia a las manchas o al desgaste.

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Autores

Laura Vilalta